Un hecho y un personaje histórico de no demasiada trascendencia. Casi olvidado. Ensombrecido por temas de mayor “trascendencia” en la época del nazismo, el coronel Claus von Stauffenberg fue uno de los pilares de la ‘Operation Walküre’ (más conocida como Valkiria). Honrado tras la caída del régimen como héroe nacional, da nombre a uno de los actuales cuarteles del ejército alemán, e incluso su rostro aparecía en los sellos de la Bundespost. Hitler lo alabó como el ejemplo del perfecto oficial para su ejército, para después denostarlo y acusarlo, junto a muchos otros, de alta traición.
Procedente de una familia de abolengo bávara, no tardó en alistarse, aún muy joven, en la Reichswehr, que todavía se encontraba aletargada por las humillantes condiciones de Versalles. Una década después ya era un oficial a la antigua usanza, de corte prusiano, que andaba cercano al metro y noventa centímetros. Pronto contrae matrimonio con la baronesa Nina von Lerchenfeld, con quien tendrá 5 hijos.
El inicio de la contienda (Polonia, República Checa y Francia) depara un éxito evidente al, por entonces capitán, que forma parte de la 6ª División Panzer y es condecorado con la Cruz de Hierro de Primera Clase. Pasarán varios años hasta que, contemplando el devenir de la Operación Barbarroja y el genocidio de las SS y sus Einsatzgruppen, Stauffenberg comienza a situarse en una posición distante de Hitler y, según algunos historiadores, incluso del nacionalsocialismo. Estas desavenencias van en aumento cuando nuestro (ahora) teniente coronel es enviado al Norte de África en 1943, donde entra en contacto con el general Erwin Rommel, el mítico ‘Zorro del desierto’. Stauffenberg es herido gravemente. El paso de Kasserine se salda con la pérdida de la mano derecha, dos dedos de la izquierda y el ojo izquierdo. A partir de ahora, lucirá un vistoso parche.
El nuevo ejemplo para la propaganda nazi es ascendido. Coronel a los 36 años y con destino de servicio en Berlín, a las órdenes de los generales Friedrich Olbricht y Friedrich Fromm. Rápidamente, Olbricht pone en situación a Stauffenberg, puesto que es una de las partes más importantes dentro de un movimiento que planea atentar contra la vida del Führer. El general había tejido una amplia red de contactos dentro de la Wehrmacht, que le granjeó aliados incluso en feudos como París, Praga o Viena. El general Tresckow, otro de los conspiradores, levantó sospechas y fue apartado de Berlín y enviado al Ostfront, al Dniéper.
El nuevo plan de los conspiradores, aprovechará la “Operación Valkiria” (Walküre, en alemán). Diseñado para garantizar la seguridad del Reich en caso de que se produjera la muerte de Hitler, los disidentes creer poder usarlo en su favor. Una vez hayan acabado con Hitler, fingirán que las SS intentan hacerse con el control del Estado y, aprovechando la confusión arrestarán a la cúpula del partido en Berlín, para instaurar su propio gobierno (dirigido por el general Beck), que les permita firmar la paz con los aliados, quienes ya comenzaban a estrechar el cerco. Pero Valkiria no era, en absoluto, perfecta. Existían desavenencias con el General Fromm, que sólo aceptaba jugar a caballo ganador y, pese a conocer todos los movimientos, se mantenía a la expectativa. Además, en caso de que Hitler no fuese eliminado o su cadena de mando no quedara aislada, la operación podía estar condenada al fracaso total.
Es en este momento, cuando Stauffenberg, aprovechando su acceso directo a Hitler, cobra aún más importancia en la operación y se ofrece para ser la mano ejecutora del atentado. Queda fijado el día 20 de Julio de 1944. El lugar: Rastenburg (Polonia). La Wolfsschanze (‘Guarida del Lobo’), un refugio personal de Hitler en el que se efectuará una reunión para evaluar la situación del Frente Oriental. Llegado el momento, Stauffenberg se ausenta bajo el pretexto de cambiar su camisa, y consigue montar uno de los dos potentes explosivos en su maletín personal con la ayuda del teniente Heinrich von Haeften. La reunión comienza y, bajo un nuevo pretexto, Stauffenberg coloca la cartera cerca de Hitler y se retira apenas unos minutos antes de que el artefacto explosione.
La bomba explota según lo previsto a las 12:14, cuando el coronel y su ayudante están fuera del complejo. Mientras tanto, vuelan hacia Berlín y el general Fellgiebel radia un mensaje a los miembros de la conspiración de Berlín, para comunicarles que Adolf Hitler ha sobrevivido. Únicamente presenta impactos de astilla (un centenar), y aún se encuentra convaleciente.
La sospecha se cierne en torno a Stauffemberg, y Olbricht se muestra timorato respecto al inicio de la operación. Finalmente, a las 16:30 las fuerzas de reserva comienzan a tomar los centros neurálgicos de Berlín. Tarde, muy tarde. Al mando de los reservistas se encuentra el mayor Otto Remer.
A las 19:00, el Führer ya se ha recuperado de sus heridas y telefonea a Joseph Goebbels, ministro de propaganda, que se encarga de comunicarlo con Remer. El rumor de la muerte de Hitler se ha disipado y el mayor es ahora consciente de la situación real. Fromm (que había sido arrestado por los golpistas) y otros implicados, también se posicionan a favor del gobierno actual.
La operación es abortada en París. El sueño de Valkiria se esfuma. Friedrich Fromm da la vuelta a la situación y arresta a Stauffenberg y Olbricht, entre otros. Beck y Tresckow se quitan la vida, ante el evidente fracaso.
Pronto darán comienzo las ejecuciones. En torno a las 11 de la noche, el general hace desfilar a los conspiradores. Los aguarda un pelotón de fusilamiento. Olbricht, el teniente von Haeften, Stauffenberg y, por último, Mertz von Quirnheim son ajusticiados. Las SS intentan averiguar hasta dónde se extienden las ramificaciones de la trama que, obviamente, salpica al propio Fromm e incluso a Rommel, quien opta por el suicidio. En los días siguientes se producen 5000 arrestos y casi 200 ejecuciones, aprovechando la situación para purgar a los potenciales enemigos del Reich. El 8 de Agosto, ocho de los implicados son colgados en ganchos de carnicería en la prisión de Plötzensee y filmados durante su agonía para deleite del propio Hitler. Finalmente, Fromm es juzgado y ahorcado el 19 de Marzo de 1945.
Bibliografía recomendada: “Secret Germany”. (Richard Leigh y Michael Baigent. Ed. Martínez Roca). “Queríamos matar a Hitler”. (Phillip Von Boeselager. Ed. Ariel)
Aprovecho para recomendar, además, la reciente versión cinematográfica Valkyrie (Bryan Singer, 2009), protagonizada por el menudo Tom Cruise y que refleja los hechos acaecidos con una veracidad muy poco usual en las producciones de este tipo.